
Justamente, uno de los aspectos que más se critica a algunas artes marciales es el supuesto carácter "fantasioso" de sus técnicas, tildándolas de "cirqueras", efectistas (y no efectivas), y demás cosas por el estilo.
Desde este blog nunca se ha subestimado a ningún arte marcial, Creemos que cada uno debe encontrar su propio lugar de práctica, aquél donde se sienta más a gusto, y con el Maestro que cada uno considere más idóneo. Si el alumno mantiene sus ojos y cabeza abiertas, el tiempo le dirá si ha elegido bien, o si por el contrario no lo satisface ni lo convencen muchas de las enseñanzas que recibe.
Por eso, eharemos foco en la práctica que venimos realizando en la escuela, con profundas raíces en situaciones de la vida real, que pueden ocurrirle a cualquiera en cualquier momento.
Y cuando la violencia tiene lugar, nadie, por más cinturón negro que se tenga, o combates encima, o "aguante", o trofeos ganados, o estado físico, nadie, decimos, está exento de perder. La calle no es uno contra uno, la calle no es a primera sangre, en la calle "marcar" el punto no significa nada, en la calle no hay árbitros, en la calle el público que mira puede intervenir de repente en contra nuestra, en la calle todos los elementos que nos rodean son armas, en la calle no hay "golpes bajos" ni prohibidos.
Es por eso que quien escribe defiende la postura de que el entrenamiento para el combate de torneo no tiene utilidad, o al menos presenta graves deficiencias, cuando se aplica a una pelea en la calle. Prepararse a diario para una pelea con reglas pautadas sólo condiciona para una cosa: una pelea con reglas pautadas. Lo cual no tiene nada de malo, y hasta es posible que sirva para llenar una repisa de trofeos... ¡E incluso hasta para conquistar chicas! Pero no es de ganar trofeos ni de conquistar chicas de lo que tratan las artes marciales. Al menos, puedo asegurar que no es para eso que se entrena en Mu Bi Kwan.

Quizá por el acostumbramiento a entrenar en un ámbito fijo, con más o menos los mismos compañeros, es que algunos nos sorprendemos cuando alguien critica la "fantasía" de las artes marciales, y asegura que otras cosas, como por ejemplo los deportes de contacto, plantean situaciones más reales de combate. Humildemente, me permito dudar de que dos personas recibiendo y arrojando trompadas y patadas en un mano a mano sea más "real" que agresiones sopresivas con palos o a mano limpia, o luchas entre dos o tres atacantes, por citar sólo un par de ejemplos de las prácticas que en Mu Bi Kwan estamos acostumbrados a realizar. Si hay fantasía en las artes marciales, no viene muy seguido a visitar el dojang de la Mu Bi Kwan.
